Mientras más lugares maravillosos conocemos, más ganas tiene nuestro yo viajero de plasmar con palabras lo que nuestros ojos ven. En mi caso, cuando pequeña y hasta la adolescencia tuve un diario o cuaderno de vida, donde plasmaba mis pensamientos y las cosas que me pasaban. Pese a que hoy en día no tengo uno, he intentado construir una bitácora …

